¿Dónde quedó el arte? La vuelta al clasicismo en aras de la Revolución francesa

Por Almeraya Heredia Mariana

La producción artística de finales del siglo XVIII y principios del XIX estuvo determinada por los avatares de la Revolución francesa (1789). En este sentido, los burgueses, principales representantes del estado llano, motivados por intereses socioeconómicos y una postura antiaristocrática, abogaban por la disolución del Ancien Régime, y por tanto, del mundo monárquico y cortesano, el cual estuvo profusamente vinculado entre 1730 y 1760, al rococó: estilo artístico frívolo, excesivamente pictórico, decorativo y fastuoso. Posteriormente, dicho estilo entró en crisis, confluyendo con una serie de cambios importantísimos en el ámbito social, político e ideológico, y aunque inicialmente se suscitó cierto eclecticismo entre el rococó y el subsecuente clasicismo, finalmente, este último se impuso como arte oficial, siendo el reflejo de los principios intelectuales ilustrados, así como el emblema del movimiento y el gobierno revolucionario.


¿Por qué la Revolución escogió al clasicismo como la manifestación artística que más consonancia tenía con sus ideales? Pues supo plasmar idóneamente la ética, el patriotismo, las virtudes cívicas de la Roma republicana y los valores de libertad, igualdad y fraternidad. Aunque el Neoclásico se extendió hasta la tercera década del s. XIX, las obras propiamente circunscritas a la época revolucionaria abarcaron de 1780 a 1800, poniéndose al servicio de la lucha como propaganda política, con la finalidad de inspirar, ser ejemplares y de carácter público para la nación —no privado como el rococó—.


De esta manera, el clasicismo supuso un cambio del gusto, pero también de los valores y las costumbres, ahora cívicas, en tanto, al ser austero, equilibrado, sereno, de formas sencillas, sin imbricaciones ni complicaciones, representó el espíritu revolucionario, poseedor de una clara mentalidad racionalista y progresista. Si bien esta no fue la primera vez que se recuperó el arte del pasado grecorromano, sí supuso un periodo en el cual el retorno estuvo auspiciado por el rigor, la sobriedad, el metodismo, el academicismo y la reivindicación alegórica de temas de clásicos de manera intensiva, teniendo como uno de sus más notorios representantes a Jacques-Louis David (1748-1825) en el campo de la pintura, y cuyo quehacer retomaremos en breve con la finalidad de dar cuenta de los alcances revolucionarios en torno a las producciones artísticas.


Jacques-Louis David, "Juramento en el Juego de la Pelota", 1791, óleo sobre lienzo (incompleto), 400 cm x 660 cm, Museo Nacional del Palacio de Versalles.

David participó activamente en la Revolución, desde la toma de la Bastilla hasta acreditarse como miembro de la Convención y vocero del gobierno revolucionario en cuestiones relativas al arte. Sus obras con mayor ahínco en el espíritu revolucionario fueron quizás: “Juramento en el Juego de la Pelota” (incompleto, ca. 1790-1794) y “La muerte de Marat” (1793), aunque “El juramento de los Horacios” (1785) ya había otorgado la victoria definitiva al clasicismo. El proceso creativo y artístico de David refleja una estética idealista, una representación dibujística de la figuración, que se reajusta a la clasicidad anatómica y volumétrica de las figuras, al igual que composiciones simétricas, equilibradas, con una orientación narrativa e ilustrativa, impregnada de un balance cromático, carente de fuertes contrastes, y, en cambio, goza de una técnica pictórica limpia y clara. Así mismo, su producción estuvo inicialmente condicionada pragmática y temáticamente por el contenido, las ideas, el sentido y los acontecimientos suscitados a lo largo del proceso revolucionario.


Otro influjo de la Revolución en el arte se suscitó en 1792, cuando por decisión de la Convención se creó el Museo de Louvre. De igual forma, en 1793, David fundó la Commune des Arts, una asociación libre y democrática de artistas revolucionarios, aunque al año posterior fue reemplazada por la Société Populaire et Républicaine des Arts y el Club Révolutionnaire des Arts, dependiente de la protección de la Convención, el Comité de Salud Pública y la Commune de Paris


Pese a que en primera instancia el derrocamiento de la sociedad y la cultura cortesana provocó la disminución de los artistas comisionados y la huida de los consentidos de la corte como Vigée Lebrun, el interés del gobierno revolucionario y los burgueses por justificar y dar valor a sus ideales y su lucha, fomentó la producción de la época y el desarrollo de las artes plásticas, y aun cuando el arte clasicista revolucionario tuvo una intencionalidad meramente propagandística, debe reconocerse que pudo evocar la lealtad al Estado nacional francés que se estaba gestando, y sobre todo, a la Revolución. Así pues, es plausible considerar que el arte clásico fungió como un medio a través del cual se materializó y se estimuló hondamente la conciencia revolucionaria.

Referencias:

  • Dowd, David, “Art as National Propaganda in the French Revolution”, en The Public Opinion Quarter. Oxford University Press, vol. 15, n. 3, otoño, 1951, p. 535-546. 
  • Hauser, Arnold, “Revolución y arte” en Historia social de la literatura y el arte II, México, Debolsillo, 2018, p. 144-177.
  • Plazaola, Juan, “Tiempos de nostalgia (1789-1914). La vuelta al clasicismo” en Historia del arte cristiano, España, Biblioteca de Autores Cristianos, 2001, p. 269-277. 


Comentarios

  1. El artículo propone una revisión artística de las producciones elaboradas durante la revolución, y la época posterior a esta, en donde se analice los nuevos valores y virtudes plasmados. Se retoma al clasicismo como una corriente que representa los simple y racional, y por ello se responde al porqué de su importancia, y el porqué lo retoman. En este sentido, considero que la revisión a lo artístico, a las aportaciones de la historia del arte, son esenciales en el marco revolucionario, y fungen como un medio para retratar los ideales presentes. Por ello, puedo decir que aprendí a valorizar el trabajo artístico, y cómo este sirve en el desarrollo revolucionario plasmando visiones nuevas.

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  2. El artículo de Mariana se enfoca en mostrar la importancia que le diron al arte, como una expresión y un punto de referencia para el periodo, incluso haciendo de esta un uso más alla de"por amor al arte" al darle un lugar como lo es el museo de Louvre en el cuál se le puede apreciar. Resalta como la gente cin tal de mostrar y presumir sus ideales busca exhibirlos de una forma en la no se excluya a otros grupos sociales ajenos al suyo. Aprendí que nivel de importancia le dieon a ests corriente de arte, además de que es lo que buscaban plasmar en esta misma.

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  3. Este artículo propone la manera artística en que fue abordada la revolución, nos remonta al clasicismo y el por qué se decide durante esta etapa volver a retomarla, siendo un momento bastante convulso, con una forma de pensar diferente y está sobre todo, a flor de piel este patriotismo y valores de libertad y soberanía. Creo que responde perfectamente el por qué se retoma este estilo y es que su objetivo principal era el de inspirar toda una sociedad que demarcó no sólo los problemas, sino que, hasta las costumbres de la época. Abordar de forma historiográfica el papel del arte plasmado en la revolución es bastante preciso y enriquecedor, te ilustran y llegas a comprender y vislumbrar mucho mejor el paisaje del momento.

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  4. El ensayo aquí presente da muestra de la influencia revolucionaria en las artes plásticas y como este nuevo régimen trajo consigo avatares que impactaron directamente en la producción y el sentido del que se les dio a las obras. La idea principal que pretende aclarar es cómo y por qué la revolución acogió el movimiento artístico clasicista, de tal manera que durante el texto recurre a hechos, movimientos y artistas que lleva a la autora a considerar al movimiento clasicista como el más idóneo o el que mejor supo reflejar los ideales pretendidos plasmar durante la revolución, un movimiento que como paralelismo con la política también buscó la forma de recuperar este pasado clásico dentro de la administración republicana

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