Sade, El marqués revolucionario, desafiando la moral del antiguo y nuevo régimen.

Por Edni Leonardo Contreras García

La obra del Marqués de Sade ha sido y sigue siendo causa de diversas polémicas y discusiones que vagan entre la moral pública y la liberación de los seres, por eso, creo que es necesario hacer una relectura de su vida y obra, para entender como un personaje que formó parte del antiguo régimen se mantiene vivo y activo durante la revolución francesa siendo parte activa de ésta como autor de panfletos y secretario de la sección de Place Vendôme de la Sociedad Popular, al mismo tiempo que mantiene una posición política poco clara si nos reducimos a la lectura de sus obras literarias y políticas por separado, si bien, las primeras se encuentran escritas en un mundo utópico en donde todo es posible y los escenarios pondrán en duda la moral que se dicta en el mundo, mientras que los tratados políticos serán narrativas a favor de la revolución acompañados de los más radicales de ésta.

A pesar de que ya hay muchos trabajos relacionados sobre la importancia política del Marqués y las controversias que lo llevaron a ser encarcelado por la corona, el régimen del terror y el imperio napoleónico, mi interés es mostrar como la construcción de la moral impero en la creación de leyes al nivel que la ética de un personaje que cuestionara la existencia de Dios y reglas transgrediera la “armonía social” y lo llevara a ser privado de su libertad. Si viajamos cronológicamente en la construcción del nuevo régimen democrático, encontraremos una constante en la que la obra de Sade está directamente relacionada al “mal”[1],  misma razón que a través de diferentes concepciones legales será encarcelado. 

Todas estas concepciones morales que crearon las leyes por las cuales fue encarcelado el marqués mantienen hasta hoy una constante en la narrativa que leemos acerca de este, lo que lo ha encasillado ha ser solo visto como un depravado pornográfico[2], pero su obra es una muestra de cómo un hombre sobreviviendo pone en juego los juicios y consideraciones liberales de los llamados padres de la libertad y los derechos. No solo por sus escritos, sino por la naturaleza de su persona, pues puede ser visto como un conservador liberal o un revolucionario demócrata, que, a decir del propio Sade, no tiene posicionamiento con un solo partido, si bien muestra sus propios intereses, es la particularidad del pensamiento del ciudadano ilustrado, quien éticamente se expresara hasta que ponga en duda la moral que guía el régimen del terror de Robespierre.

En conclusión, ponerle a Sade una etiqueta de bueno o malo basado en las consideraciones morales de nuestro tiempo o del suyo, implica  un problema entre lo que esta bien y lo que esta mal, discusión que continua y nunca terminara,  pues  los juicios morales son construcciones de cada sociedad, que en cambio, si nos brindan una mirada a como a pesar de muchos de los cambios realizados, muchas de estas normas que nacen de constructos sociales se mantendrán y permearan en el paso del tiempo, teniendo siempre al Marqués revolucionario como  un figura que transgrede la moral que rige el poder en su infinita búsqueda de un mundo utópico donde reine la moral, lugar que es necesario decir, no solo se mantuvo en el terreno de lo literario para Sade. Sin embargo, esto abre una hoja más al debate. ¿Por qué la moral popular lo castiga a él y no a otros hombres de su época que cometieron las mismas faltas o equivalentes faltas? Dando como primera respuesta la importancia de la opinión pública y la figura pública para saber cómo, sobre qué y porqué se dictaran dichos juicios morales en la sociedad. 


Bibliografía

Bataille, Georges, “La Literatura y el Mal” elaleph.com, 2000, pp.154-169.

Farías López, Ibselia Esther, El Marqués de Sade: Más allá de lo pornográfico, Bacoa. Revista Interdisciplinaria de Ciencias y Artes, Universidad de Zulia año III. Vol. 3. N° 6. Julio – Diciembre, 2013.Universidad Nacional Experimental Francisco de Miranda (UNEFM), pp. 24-37.

Tonon, María Cecilia, El Marqués de Sade durante la Revolución Francesa (1790-1793). Entre la escritura subversiva y la legitimidad a través del teatro, Revista Historia Universal, Conicet, pp.47-79. 


[1] El mal ha sido concebido históricamente como un limite marcado por las sociedades que no siempre ha hecho referencia al daño o no de un individuo o grupo al otro, sino a la percepción moral que marca y permite límites según un consenso o imposición de un grupo de control moral.

[2] Ibselia Esther, Farías López, El Marqués de Sade: Más allá de lo pornográfico, Bacoa. Revista Interdisciplinaria de Ciencias y Artes, Universidad de Zulia año III. Vol. 3. N° 6. Julio – Diciembre, 2013.Universidad Nacional Experimental Francisco de Miranda (UNEFM), pp. 24-37.

Comentarios

  1. El texto propone considerar la moral del marqués de Sade como una unidad transgresora de la moral de su época, tratando de responder a la interrogante de ¿Por qué la figura del personaje es castigada si dichas acusaciones estaban presentes en la cotidianidad de su tiempo?
    Considero que éste escrito aporta una visión de la moral desde una historia de las ideas a través del análisis del discurso, de él he aprendido que Sade era un ilustrado sin bando político fijo que buscó poner en tela de juicio el carácter liberal de la revolución.

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  2. El texto propone reposicionar la imagen de Sade entendiendo desde su contexto, busca responder la pregunta ¿Por qué la imagen de Sade es concebida de esta manera?, historiográficamente aporta una reflexión sobre los valores de la sociedad a partir de la obra de este, aprendí que Sade debe ser visto desde el contexto y que su imagen, ya sea aceptada o no moralmente, es consecuencia de las imágenes morales más convenientes.

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