Frankenstein: una mirada a la verdadera humanidad.

Por Iván O. Osorio Mondragón

Frankenstein es una obra del romanticismo británico que fue en su momento una sensación la intensa historia que cuenta, tanto es reconocida que, en años después, con la llegada del cine y la evolución del mismo, se nos ha contado la historia de este personaje innumerables veces en dónde podemos vislumbrar distintos patrones, dentro de ellos la realidad humana.

Para un contexto simple, Víctor Frankenstein es un inventor y científico que durante años ha buscado la forma de revivir a los muertos, pero para sus propósitos, crear a un humano perfecto. En su afán de desentrañar los secretos de la vida crea a su propio humano a partir de piezas de otros cadáveres.

Esta historia nos narra un elemento muy esencial de las características humanas, pues es el mismo y constante rechazo que nace del monstruo una de las razones por las cuales su mayor temor es la soledad, pues es, sin un rumbo fijo, un hombre que fue traído a la vida por la fuerza y que, por la poca humanidad de su creador, lo condena a una vida de sufrimiento.

Pero, ¿Qué nos puede decir esto acerca de la esencia humana? Bueno, para empezar, podemos partir del hecho de la inconsciencia de Víctor quien ha profanado cuerpos difuntos con la intención de robar sus partes en la búsqueda de la construcción de su hombre ideal.

La esencia humana muchas veces se ha puesto en duda, y es claro, una de las cosas que más ha abordado la literatura, sobre todo una corriente tan profunda y mítica cómo lo fue el romanticismo, misma que se apoyaba muchas veces en la creación fundamental de historias que en su roce constante, reaccionan y contradicen la verdad del ser humano, poniendo en duda su ante puesta idea del bien o mal.

Víctor Frankenstein es solamente una visual pura de lo egoísta y cruel que puede ser el hombre ante otros, sin contemplar su bienestar o seguridad, la antepone cómo una idea por ser distintivamente alguien que él mismo no considera humano. Pero él no es el único ser cuestionable dentro de la historia, pues cómo bien se promulga en la historia, el mundo no comprende al monstruo, y cómo bien dirían años después en el cine “el ser humano es listo, la masa es tonta, temerosa e irracional”

Podemos atribuir que la formación o visión que tenemos acerca de esta historia no es más que una visión de la realidad del ser humano, sin matices, ni contrastes, sólo una visión real y muy acertada, de lo crueles e insensibles que podemos llegar a ser.





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