Industrialización, capitalismo y consumismo
Los tópicos de capitalismo e industrialización son cuestiones sumamente complejas de ver y entender, ya que estos modelos invaden diversos aspectos del existir y funcionar de la humanidad, es desde hace varios siglos que estas pautas llevan las riendas de nuestra vida, pues estas prácticas llevan la banderas del progreso, la revolución y el cambio, cosa a la que el humano está habituado y entendido, aún más si lo vemos desde el aspecto más básico como lo son los servicios, los productos y los recursos económicos que estos modelos nos ofrecen, pero querer ver únicamente el lado “positivo” de este tema nos provoca ignorar todo lo negativo y horrible que hay detrás de este esquema social.
Desde que estos modelos comenzaron a comandar nuestra vida, todo vivió un cambio radical, inicialmente lo podemos comprender desde que la nobleza política ya no comanda con la misma fuerza y poder, sino que ahora los burgueses ya comenzaban a formar parte del aparato político pues sus posesiones materiales y económicas daban la jerarquía correspondiente. Sencillamente se expresa con que la fortuna ya pesaba más que la sangre.
El crecimiento absurdo que vivió la burguesía provocó que ahora existiera otra división social, esta entre los burgueses quienes eran los propietarios de los medios de producción y el proletario-obrero quienes trabajaban para estos burgueses, ahora la valoración social ya no se estimaba en base de su sangre, ahora todo se posaba sobre qué papel se desempeñaba en la productividad. En cuestión de pocas décadas la fábrica era el centro de todo y no había más, lo cual orilló a que el único sustento para la clase baja era trabajar en fábricas, donde la recompensa era miserable, pero el esfuerzo proletario era máximo.
Ante esto los movimientos sociales no se hicieron esperar, ejemplo de esto son tipos como Marx y Engels que se montan y alimentan a una ola social que muestra múltiples descontentos, entre tantos descontentos, estos dos autores expresan que la clase que oprime y la oprimida han sido existentes desde siempre, sin embargo esto no justificaba el hecho que para su modernidad esto aún estuviera en práctica, pues al trabajador estaba regalado a ser una pieza más de una maquinaria perfecta como lo era la producción en masa, siendo que todos debíamos de gozar con el mismo trato y atendimiento. A la par de esto se muestran renuentes a aceptar la riqueza de los burgueses, esto no por el producto o servicio que ofrecieran, sino porque gran parte de su riqueza se basaba en la explotación de todos y cada uno de sus trabajadores, no había trato humanitario.
Eso en lo que refiere a los mediados del siglo XVIII y XIX, respecto a estos tiempos el movimiento obrero y las contras al capitalismo se mantuvieron, pues aún después de varias décadas las condiciones no cambiaron casi nada, esto se nos demuestra en el filme de tiempos modernos, donde a pesar que es un siglo distinto, el capitalismo y la industrialización comandan, a la vez que la miseria laboral, económica y social está muy presente y de mayor manera. Uno podría pensar que en nuestros días lo retratado por Chaplin y lo expresado por Engels y Marx ya no ocurre, lo cual desafortunadamente no es cierto, hoy siglo XXI la explotación de recursos humanos sigue muy presente, en países desarrollados ya es mucha menor medida, pero, ¿Qué pasa con los países en vías de desarrollo? Bueno, la situación es terrible, al igual que en siglo XX la producción en masa muy mal pagada aún existe, la división de clases está más que presente, al igual que en los siglos XVIII y XIX las condiciones altamente insalubres se mantienen, la explotación de menores y el abuso burgués se mantienen.
Desafortunadamente casi todos en esta sociedad somos participes, ya sea en mayor o en menor grado, a pesar de estar conscientes sobre estas situaciones, colaboramos porque desafortunadamente hay muy pocas maneras de poder evitar estas prácticas, debido a que las grandes marcas de ropa y calzado en todas sus variantes, compañías de productos electrónicos, industrias automotrices y muchas más alimentan la miseria que viven los países de un estatus menor. Increíblemente aún en nuestros día no hemos logrado entender que el recurso humano es innegociable, que los niños no deben de trabajar, que los trabajos deben de ser bien remunerados, que lo material no vale más que lo humano.
Sin embargo parece que se entiende todo lo contrario y estamos empeñados en satisfacer nuestro ego y valorarnos por lo que adquirimos, sin tomar en cuenta que estamos dañando al medio ambiente, y peor aún, que ese producto fue elaborado en condiciones inhumanas que dañan la salud física y mental de quién lo elaboró. Es imposible dejar de consumir, pero si podemos consumir de una manera mucho más moderada y sin ser unos consumistas burdos e inconscientes.
Charles S. Chaplin, Modern Times, California, United Artist, 1936, 87 minutos. Esteva Fabregat, C. (1973). Antropología Industrial . Barcelona: ANTHROPOS García de Hurtado María C. . (2008). Evolución histórica del factor humano en las organizaciones: de recurso humano a capital intelectual. Maracaibo, Venezuela. Revista Omnia Recuperado de https://www.redalyc.org/pdf/737/73711121008.pdf Karl Marx & Frederich Engels, Manifiesto Comunista Morgan, Andrew, The True Cost, Vancouver, Untold Creative, 2015, 92 minutos.
Comentarios
Publicar un comentario