La burguesía y su representación del proletariado: Frankenstein O El Moderno Prometeo de Mary W. Shelley y su relación con los bajos fondos
La burguesía y su representación del proletariado: Frankenstein O El Moderno Prometeo de Mary W. Shelley y su relación con los bajos fondos
Rodrigo Medina Ramírez
Frankenstein
O El Moderno Prometeo, de la pluma de Mary W. Shelley, puede
resultar irónico: pese a que la autora era parte de la burguesía –en sentido
marxista–, produjo este clásico que tiene como protagonista a un monstruo que,
para el siglo XIX, que fue en el que surgió, resultó innovador, revolucionario
y terrorífico, cuestión ésta que, en su momento, contradijo los cánones
literarios imperantes y dio paso al Romanticismo. En ese sentido, lo que se
pretende con este ensayo es vislumbrar la forma en que Frankenstein, en tanto
ser monstruoso y, por ende, rechazado por la sociedad, se relaciona con los
llamados bajos fondos, de modo que esta conexión representa la visión del
proletariado por parte de una burguesa.
Comenzaré por hablar del hecho de que,
al escapar del laboratorio de Víctor Frankenstein, el protagonista salió al
mundo, donde fue rechazado y, en consecuencia, adquirió enojo y sed de venganza.
Esta cuestión transmite la idea de que, en tanto monstruo y, a su vez,
diferente a las demás personas –situación que venía de un prejuicio social acuñado
desde la propia infancia, en términos de rechazo a lo que es diferente o
desconocido–, “Frankie” fue desplazado porque, a ojos de los burgueses,
pertenecía a los bajos fondos, toda vez que, por su apariencia, infundía miedo
en todo aquel que lo percibiera.
Aunado a lo anterior, hay que recordar que, al
sentirse rechazado, Frankenstein comenzó a hacer evidentes algunas acciones provocadas
por la ira y que trajeron consigo un ideal de venganza. La relación establecida
entre este punto y los bajos fondos radica en que, por sus actitudes violentas,
el monstruo perturbaba el orden social y, por tanto, constituía una anomia y
debía ser relegado a los bajos fondos, caracterizados porque sus habitantes
vivían en la inmundicia, y sí, es claro que la violencia de cualquier tipo se
manifestaba en esos lugares socialmente desplazados y se comprueba en los
asesinatos de Henry y de Elizabeth, cortesía de “Frankie”, y en el suicidio de
Alphonse, provocado por el protagonista.[1]
En conclusión, los bajos fondos en Frankenstein…
se perciben, sobre todo, en términos de anomias sociales: un ser que, a ojos de
la sociedad, era abominable y rechazable; situación que conllevó a desatar la
furia del monstruo y, con ello, un ímpetu vengativo que desencadenó en dos homicidios
y en la provocación de un suicidio. En esa medida, bien puede decirse que sus
acciones se ligan a la tríada propuesta por Dominique Kalifa: “Frankie” fue un
miserable por matar a dos personas; era un vicioso de la venganza y sobra decir
porqué fue un criminal. Es así como Mary W. Shelley dejó entrever en su obra
epítome su visión sobre el proletariado, que sí o sí se relaciona con los bajos
fondos: ambientes turbios constituidos por personas que tendían al crimen.
Fuentes de información
KALIFA,
Dominique, “El surgimiento de los bajos fondos” en Los Bajos Fondos.
Historia de un imaginario, México, Consejo Nacional de Ciencia y
Tecnología, Instituto Mora, 1ª ed. en español, 2018, pp. 09-72.
SHELLEY,
Mary W., Frankenstein O El Moderno Prometeo, México, Tomo, 3ª ed., 2002.
[1] Vid. Dominique Kalifa, “El
surgimiento de los bajos fondos” en Los Bajos Fondos. Historia de un
imaginario, México, Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, Instituto
Mora, 1ª ed. en español, 2018, passim: el autor propuso una tríada, a
saber: miseria-vicio-crimen, que constituye la base de los bajos fondos, por lo
que las acciones provocadas por la ira del monstruo pueden insertarse en el
crimen, por sólo mencionar un caso.
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