La Huelga de Serguéi M. Eisenstein como una interpretación histórica fidedigna

 

La Huelga de Serguéi M. Eisenstein como una interpretación histórica fidedigna

 

Rodrigo Medina Ramírez

  

En el mundo de la llamada Academia, casi como si fuera un mandamiento, se ha desplazado del conocimiento histórico al cine, sobre todo porque, a menudo, contiene elementos fantásticos. No obstante, La Huelga, película producida en 1925 por Serguéi M. Eisenstein, viene a refutar con creces dicha idea; por lo que, con el siguiente ensayo, se pretende argumentar en torno a la legitimidad de la cinta mencionada como una interpretación histórica, de tal manera que esta producción deja entrever los puntos retomados tanto en el Manifiesto Comunista de Karl Marx y Friedrich Engels como en La Formación de los Intelectuales de Antonio Gramsci, los textos comunistas por excelencia.

Comenzaré por hablar de una de las frases que separan las diferentes escenas en la película, a saber: “Sin nuestro trabajo, las calderas se apagarán […] y la fábrica morirá”.[1] En efecto: tal y como dijeron Marx y Engels: “La burguesía no existe sino a condición de revolucionar incesantemente los instrumentos de trabajo, es decir, todas las relaciones sociales”.[2] Se aprecia cómo, para estos autores, la fuerza humana posibilita la existencia de la industria y, por tanto, de esa clase que explota al proletariado, o sea, la burguesía. A su vez, si se piensa más a profundidad, cualquier trabajo requiere el mínimo de intelectualidad que todas las personas tienen, cuestión que defiende Antonio Gramsci a lo largo de su texto.[3]

Por otra parte, un aspecto que se nota en varias escenas de La Huelga es el hecho de que los huelguistas bolcheviques llaman a las masas a unirse a su movimiento.[4] Este punto también se muestra en Gramsci cuando dijo que: “[…] las masas educan y empujan al partido y no al revés”,[5] pues, efectivamente: sin apoyo detrás, ningún movimiento o partido llegan al estatus de legitimidad. El mismo aspecto se aprecia en el Manifiesto Comunista:

Todos los movimientos históricos han sido hasta ahora realizados por minorías en provecho de minorías. El movimiento proletario es el movimiento espontáneo de la inmensa mayoría en provecho de la inmensa mayoría. El proletariado, capa inferior de la sociedad actual, no puede sublevarse, enderezarse, sin hacer saltar todas las capas superpuestas que constituyen la sociedad oficial.[6]

Con esta cita, queda asentado que, desde la perspectiva del comunismo –y desde la mía–, los movimientos sociales, en este caso una huelga, necesitan respaldo para tener organización y, por tanto, validez.

En conclusión, este ensayo dejó ver los paralelismos ideológicos entre el Manifiesto Comunista, La Formación de los Intelectuales y La Huelga para sostener el pensamiento de que la producción de la cinta se tomó en serio su papel y quiso, además de entretener, informar y, a la vez, interpretar: el trabajador es el sostén de una industria por sus fuerzas física e intelectual y, cuando éste se cansa del mal trato y recurre a la movilización, requiere de apoyo para solidificarla. En este sentido, personalmente recomiendo este clásico del cine, pues, como he expuesto, es una interpretación histórica fidedigna, en tanto retoma ideas y, por tanto, textos comunistas, para apegarse a la realidad. Para introducirse en el comunismo a pasos chiquitos, véase esta película.

 

Fuentes de información

EISENSTEIN, Serguéi M., La Huelga, Moscú, Proletkult Production, Goskino, 1925, 1:22:00 hrs.

MARX, Karl y Friedrich Engels, Manifiesto Comunista, s/l, elaleph.com, 2000, en https://www.dropbox.com/sh/sqtw6nsdxrhwsfo/AAAIdeOliaMt-F6M2A877yr0a/UNIDAD%206%20Las%20revoluciones%20burguesas%20(1820-1848)?dl=0&preview=Karl+Marx+%26+Frederich+Engels%2C+Manifiesto+comunista.pdf&subfolder_nav_tracking=1 (consulta: 04 de noviembre de 2022).

GRAMSCI, Antonio, La Formación de los Intelectuales, México, Grijalbo, 1967, pp. 19-57.



[1] Serguéi M. Eisenstein, La Huelga, Moscú, Proletkult Production, Goskino, 1925, 1:22:00 hrs.

[3] Antonio Gramsci, La Formación de los Intelectuales, México, Grijalbo, 1967, passim.

[4] Serguéi M. Eisenstein, loc. cit.

[5] Antonio Gramsci, op. cit., p. 50.

[6] Karl Marx y Friedrich Engels, op. cit., p. 46.

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