La lucha de clases y el ser humano
Carrillo Hernández Larissa Montserrat
A lo largo de la historia todos hemos visto múltiples ejemplos de la lucha de clases. Tal vez sin saber, tal vez sabiendo. En la vida cotidiana, en la ficción. En momentos narrados por los libros de textos o vividos directamente.
Si bien Marx generaliza mucho, a lo que me refiero es que suele solo enfocarse en rasgos específicos, englobando en categorías específicas y cuadradas en algunas ocasiones, no podemos ignorar lo que es la relación del dominante y el dominado.
Es, en parte, la naturaleza del ser humano la que busca dominar ya sea algún ámbito como lo es la música, algún tema en específico, incluso el querer dominar a alguien es parte de la naturaleza humana. Sí, muy seguramente es algo que nos gusta omitir de nuestra propia conducta pero es algo inconsciente que se hace. Algunos son más notorios que otros, algunos son sumisos y otros no.
Sin embargo, y como todo existe un punto de quiebre, un nivel en que la parte dominada suele hartarse y buscar liberarse de este dominio, mucho más si nunca ha habido algo que llegue a actuar como un límite, si el maltrato, la explotación es parte de una rutina, la búsqueda de querer separarse y demostrar su fuerza ya sea como persona o masa es normal, es parte de querer denotar su presencia y límites que nunca se respetaron.
Lo podemos ver en la relación entre empleado y empleador o en una relación sentimental. En el caso del proletariado, podemos ver que existen múltiples quejas, múltiples acciones contra la persona que tiene un cargo algo y que no existe un interés en lo que son las condiciones de trabajo o una línea de respeto a su persona y sus derechos como trabajador.
De no haber algún cambio tras múltiples quejas, si no se observa o recibe algo justo a cambio de su mano de obra, las inconformidades se van acumulando, como una bomba de tiempo, los cargos altos lo ignoran ¿por qué? Porque ellos no hacen ese trabajo específicamente, al no ser de su mismo nivel no les interesa sus condiciones mientras las suyas estén intactas; cuando esta bomba de tiempo estalla, es lo que vemos en las noticias como manifestaciones, pacíficas o no, tienen la intención de obtener algo proporcional o lograr un cambió por mínimo que sea en lo que es su entorno laboral.
Sin embargo, no debemos ignorar que esta negligencia puede ser por la propia conducta humana que en su mayoría es egoísta, enfocándose en su propio desarrollo y beneficio es cuando no se busca el diálogo y simplemente se ignora hasta que les revienta todo en la cara.
De igual forma, podemos verlo en una relación sentimental. Establecer tus límites antes de formalizar o al momento de formalizar con tu pareja, si en algún momento hay algo que no sea del agrado de alguna de las 2 partes lo lógico es hablar sin discutir, pero siempre está la parte que no quiere aceptar un error o en dado caso llegar a aceptar un acuerdo. Múltiples discusiones desgastan la relación, haciendo que el interés se pierda y pronto se ponen solo 2 opciones en la mesa:se arreglan las cosas desde cero con un progreso o se termina la relación por pura paz mental.
La lucha de clases sociales está presente y lo estará por el resto de la existencia humana, ya que es la propiedad sociedad y conducta quién lo alimenta al querer establecer o imponer su dominio sobre los demás que lo siguen o que no tienen un carácter o los recursos para ser un dominante.
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