La protesta y la lucha; nunca hay que dejar de intentar.
La película de la huelga, más allá de hablar de la
situación que se vive en una fábrica cuando los obreros terminan por agotarse
de la mala calidad de sus empleos, las deficiencias que con ello vienen y la enervante
indiferencia de los dueños, nos habla de lo que en muchas ocasiones (por no
decir que en casi todas) se convierte en el resultado de los movimientos de lucha
de muchos.
La historia nos pone en contexto, un levantamiento que termina deteniendo la producción de una fábrica que por diversos motivos se ve envuelta en este escándalo, es así que de forma continua vamos observando los días en los que esta revuelta toma lugar, las conversaciones entre los obreros, si bien no se pueden asemejar a una conversación que cualquier ser humano tendría bajo estas condiciones, nos acerca a los ideales de estos mismos, lastimosamente, no nos muestra un desenlace que podríamos llamar “victorioso” en todo el sentido de la palabra.
Pero entonces ¿por qué este filme se vuelve una subsecuente
premonición de lo que muchas veces sucede en las protestas? Podemos acreditar dos
ideologías, la primera es la obtenida desde el pensamiento que hoy llamamos burgués,
quiénes en gran parte de su afán por el control han tomado muchas veces represalias
contra aquellas figuras que ostenten cuestionar la realidad, muchas ves
lastimando a otros o dando en sí una primera imagen de dolor, todo a fin de
concretar rendiciones por medio de la hostilidad.
El segundo, si bien es uno más directo y rebuscado,
podría tratarse a ciencia cierta, del más polémico, la indiferencia de los
dueños de producción por sus empleados ha sido figurante desde hace mucho
tiempo, ha sido tan importante la lucha entre el “líder” y el “subordinado” que
se ha formado una idea antepuesta sobre la conducta humana, misma que al
romperse este patrón. Se ha transformado en una verdadera problemática para el poder.
Puede sonar abstracto hablar de un poder desde la cosmovisión
actual en dónde muchos de los poderes se ven cuestionados, día con día, pero
bien esto no significa que no sea un proceso que se formó de inmediato, pues quien
ostenta el poder, muchas veces buscará la forma de lograr sus cometidos, no
importando el daño que se pueda ejercer hacía otros.
Es por eso que en muchas de estas ocasiones la
represión termina siendo la última frontera por cruzar, se ha visto antes, y se
verá después, la pérdida no es una opción y siempre habrá una forma de terminar
con aquellos que quieran cambiar o mejorar la cosa. Puede sonar a un
pensamiento poco positivo, pero no se hablar de un rendimiento, eso jamás, quizás
las personas que se atrevieron a cuestionarse el sistema dejen de estar, pero
una idea no muere, en muchos sentidos, sólo crece, se alimenta de otros que
busquen el cambio.
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