La visión poco sincera respecto a los bajos fondos
Los estigmas negativos pertenecientes al bajo círculo social son características impuestas por la clase alta, algunos ejemplos lo son el nivel académico, económico, la apariencia, raza etc., esto impulsa a que la sociedad en general habite un constante círculo de autodestrucción donde el señalado reafirme las teorías de estigmatización debido a que se les orilla a tener que serlo.
La obra nos otorga el claro ejemplo de una sociedad que juzga e interpreta desde el sitio del desconocimiento, al monstruo se le envolvió en la esfera de ser una identidad hecha únicamente para infundir miedo y asco, simplemente por su apariencia física, esto no estaba más que alejado de la verdad, el monstruo no tenía ese objetivo, solo era una creación que buscaba saciar un capricho, y por el contrario, el monstruo busca ser aceptado, donde este lleva a cabo actos bondadosos, pero la incomprensión de su hábitat lo llevan a cometer actos que afectan a un tercero. Toda la obra se encarga de mostrarnos facetas comunes del día a día en la humanidad, el más claro es cuando este se busca defender de los ataques de la sociedad, lo cual no es más que el fiel reflejo de lo que pasa en nuestra sociedad.
Es muy fácil entender y contagiarnos de un sentimiento de comprensión respecto al monstruo, pero, ¿Qué pasa cuando eso sucede en nuestro verdadero acontecer día a día y no en una película? Ahí si ya no somos tan comprensibles ni tan sensibles con el señalado, porque en primera el privilegio cega de muchas cuestiones de realidad, y no está mal ser privilegiado, lo malo es que desde tu posición quieras verte y sentirte como alguien con el derecho de criticar y juzgar algo que mayormente desconoces y no vives ni en tercera persona.
Porque si vemos todo lo que hay detrás del monstruo de frankenstein, simpatizamos con él enseguida y criminalizamos a la maldita sociedad llena de prejuicios, sin darnos cuenta que en nuestra realidad somos esa sociedad, donde no nos damos a la tarea de conocer lo que hay detrás de los supuestos monstruos, nos quedamos con lo que se dice, con lo que creemos, con las ideas que se generalizaron, porque si de verdad en nuestra vida actuaramos como los filósofos de escritorio que somos, dejaríamos de apilar negativamente a aquel que no empata con el ideal perfecto para nosotros, así como dejaríamos de entender que el bueno tiene ciertas características puras y perfectas, cosa que parece ser que no lo hacemos, e incluso alimentamos aún más ese punto.
Los bajos fondos son un tópico sumamente gigantesco y rico en contenido, desafortunadamente somos poco honestos al referirnos al mismo, pues en ámbitos fantasiosos somos expertos y perfectos para expresarnos, pero cuando toca enfrentarse de verdad a la realidad de muchos, ahí se acaba la palabrería hipócrita y actuamos tal cual lo que criticamos, los bajos fondos no son necesariamente un ámbito de negatividad, es ámbito que tiene mucho que ofrecer, desafortunadamente nuestra educación de clases no nos permite valorar lo positivo que tiene. El de abajo no siempre es el malo, el de arriba no simepre es el bueno.
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