Las duras condiciones de trabajo y las protestas en el siglo XIX

 Alitzel Zendejas Martínez

En la película “La Huelga” de Sergei Eisenstein podemos observar las precarias condiciones de los obreros en la Rusia zarista de principios del siglo XX: por esta razón es que deciden rebelarse y protestar en busca de un trato justo. La película es muy explícita en la represión tan brutal hacia estos obreros que se rebelan, y esto me llevó a preguntarme si los obreros del siglo XIX tenían otra opción, o si la única respuesta que recibían era la represión tan violenta. En este ensayo abordaré lo complicado que era para los trabajadores del siglo XIX liberarse de las malas condiciones asociadas a las clases más bajas de la sociedad, así como la importancia de estas organizaciones obreras.

Según Eric Hobsbawm, en la primera mitad del siglo XIX los trabajadores que venían de los estratos más bajos de la sociedad sólo tenían tres caminos: esforzarse para convertirse en burgués, desilusionarse, o rebelarse. La primera opción era casi imposible, pues alguien sin dinero y sin mucha preparación muy difícilmente podía acceder a ese mundo; Hobsbawm también menciona que el individualismo burgués les desagradaba demasiado a las personas educadas en las sociedades anteriores a la Revolución Industrial como para querer pertenecer a la burguesía, al menos en la primera mitad del siglo XIX: para muchos trabajadores de los talleres preindustriales, entrar a este nuevo modelo de trabajo significaba convertirse en un esclavo. Aunque respecto a esto tengo algunas dudas, es evidente que escapar de la pobreza es más complicado de lo que la burguesía lo hace ver.

En cuanto al segundo punto, se menciona que a pesar de que había algunas oportunidades para aquellos que quisieran ascender, la gran mayoría de los trabajadores se vieron sobrepasados por las duras condiciones de las fábricas donde trabajaban y el hacinamiento de las ciudades donde vivían, por lo cual hubo un aumento importante en el alcoholismo, la prostitución, la violencia y el crimen. También sabemos que a inicios del siglo XIX las hambrunas, la migración y las epidemias se conjuntaron con las conductas antes mencionadas, en un ciclo de violencia y pobreza muy complicado. Estas conductas que “faltaban a la moral” fueron duramente criticada por burgueses y empleadores, pero lo cierto es que las condiciones a las que se enfrentaban estas personas no hacían más que exacerbar este ciclo entre pobreza, conductas “inmorales” y finalmente una apatía general por lo que sucedía a su alrededor.

Todo esto que vivían los obreros en la ciudad tarde o temprano los orilló a rebelarse. El sistema capitalista del que formaban parte los explotaba de las peores formas, cada vez era más perceptible que la división entre ricos y pobres se hacía más grande. Los movimientos obreros de la primera mitad del siglo XIX fueron muy característicos porque involucraron algo novedoso: conciencia de clase. Los obreros estaban conscientes de que pertenecían a la “clase trabajadora” y que debían enfrentarse a los patrones o burgueses para conseguir mejores condiciones de vida. Para ello fue necesario organizarse en grupos: los sindicatos, y se empezó a pensar en una alternativa a esta sociedad capitalista e individualista: un socialismo. Esto se muestra muy claramente en la película de Eisenstein, ya que no tenemos un protagonista individual sino uno colectivo, y podemos ver cómo los trabajadores se organizan en grupos para protestar por las injusticias cometidas y por un trabajo más justo. Sin embargo, en el contexto de la Europa occidental en la primera mitad del siglo XIX, estas organizaciones o “uniones generales” no eran tan fuertes como se pensaba, por lo que tuvieron que recurrir a métodos de protesta radicales como por ejemplo folletos, mítines, manifestaciones, motines, entre otros, los cuales también podemos observar en la película.

La película, aunque es un buen acercamiento a la vida obrera y a las formas de protesta del siglo XIX, considero que tiene un tono muy pesimista y de mucha desesperanza: la violencia es explícita, y las comparaciones entre los obreros y los animales que son asesinados son muy crudas. Pero probablemente esa crudeza sea también un retrato bastante cercano a la realidad de los trabajadores más pobres. Si bien no he podido encontrar información sobre las formas en las que eran reprimidos aquellos que se manifestaban, al conocer las condiciones en las que se desenvolvían entendemos la desesperanza y brutalidad que se muestra en la película: no dudo que muchos trabajadores sintieran lo mismo ante la explotación que vivían, lo cual los orillaba a rebelarse y muchas veces a escapar de su realidad con conductas como el alcoholismo y la prostitución.

Referencias:

  • Eric Hobsbawm, “El trabajador pobre” en La era de la revolución 1789-1848, 5ta edición, Crítica grupo editorial Planeta, Buenos Aires, Argentina, 2009.
  • Sergei Eisenstein, “La Huelga”, Unión Soviética, 1925.

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