¿Tiempos modernos o Tiempos deshonestos?


Por Matamoros Fernández Ximena

En vísperas del centenario del término de la Revolución Industrial y entre los estragos de la Gran Depresión, el famoso Charles Chaplin nos traería otra aventura más de su personaje "el vagabundo". Si bien era una película entretenida, llevaba detrás un mensaje sumamente importante para la época de su estreno: una crítica a la Revolución Industrial. Envueltos en una pobreza extrema y tomando medidas desesperadas, Chaplin consideró adecuado recordar las desventajas e injusticias de esa gran Revolución. Fueron muchas las cuestiones abordadas por su autor, pero una de las más importantes, curiosas y recurrentes fue el utilitarismo.

          El vagabundo de Chaplin era ya un personaje recurrente y conocido entre su audiencia, ahora nos lo encontrábamos en medio de un mundo dominado por las máquinas, donde el hombre pasaba a segundo término; eso sí, siendo explotado como nunca. Pero ¿qué pasaría con un vago en medio de un mundo donde cada persona tiene que estar trabajando? Era una necesidad urgente el tener que encontrar trabajo, fue así que el querido Chaplin iba de trabajo en trabajo, siendo despedido constantemente, pero siempre activo.

          Parte de la esencia cómica dentro de la película es ver los errores garrafales del vagabundo en sus trabajos, como terminaba destruyendo muchísimas cosas, pero al final del día se salía con la suya sin mayor problema; mientras trabajara, todo estaría bien. Aquí es donde entra un paralelismo sumamente interesante: el personaje de su novia. Huérfana y perseguida, era vista a los ojos de la policía como una amenaza enorme por el simple hecho de no estar siendo útil y estar a su servicio. Tanto así que ambos consiguen trabajo juntos, pero ella se mete en problemas y él no.

          Trabajar, ser útil para el gobierno produciendo dinero era la prioridad más grande en los momentos de la Gran Depresión, y no es sorpresa que Chaplin lo asociara con la Revolución Industrial. Cuando ves estos acontecimientos con signos de dólares y números, pues es fácil aludir al progreso y el salir de un hoyo enorme. Sin embargo, Tiempos Modernos invita al espectador a reflexionar en torno a la deshumanización de estas producciones en masa. El ser humano se vuelve una herramienta, un par de manos sirven y valen más que el propio bienestar de la persona. El hombre debe producir, ser útil, si no lo eres no sólo eres un estorbo, sino que te conviertes en alguien en contra de la ley.

          Es innegable el alcance y la necesidad de la Revolución Industrial, con el pasar del tiempo el hombre fue creándose necesidades que ya no podían ser satisfechas con los recursos que antes se tenía. No es un crimen facilitar el trabajo e ir hacia el progreso. Sin embargo, no hay que dejar atrás el costo de tales cambios, la deshumanización, el abuso, la explotación y discriminación son males que nos siguen persiguiendo hasta el día de hoy, son la herencia de nuestro pasado. Queda en nosotros hoy en día aprender de ello, reflexionar y modernizarnos, pero con conciencia. 



Chaplin, Charles, Modern Times, United Artists, Estados Unidos, 1936.

Hobsbawm, Eric, "La Revolución Industrial", en La era de la Revolución. 1789-1848, Buenos Aires, Crítica, 2009, p. 34-60.


Comentarios

Entradas populares de este blog

La influencia de la Ilustración en la Independencia de las 13 colonias de Norteamérica

El gorro frigio como símbolo de Libertad en la Revolución Francesa

El poder está en la calle y en el pueblo: la cultura de protesta en Francia