Una crítica a la pérdida de identidad y las grandes complicaciones en una sociedad industrializada
Estévez Vilchis Ángel
Tiempos modernos es una película escrita, dirigida y protagonizada por Charles Chaplin en el año de 1936, durante la gran depresión de 1929 en Estados Unidos, en el cual nuestro célebre artista se desenvuelve como un trabajador obrero de una fábrica, donde día a día tiene que trabajar entre máquinas apretando tuercas, dándonos una vista de cómo era la vida durante esa época, cómo se vivía la industrialización y la nula importancia de los propietarios de las fábricas, a la vez de que dota de cierto humor y comedia este filme.
Por lo general, muchos tienen la idea de que el personaje Charlote, uno de los personajes más célebres creados por Chaplin, se ha vuelto loco debido a varias de sus acciones, como la de ensuciar con aceite a sus compañeros, cuando esto puede también entenderse como una idea o crítica a la pérdida de la humanidad de sus compañeros, debido a que por las largas jornadas laborales y a que sus patrones no les interesan sus condiciones como lo hace producir capital, es que los obreros terminan por convertirse también en máquinas de trabajo, de manera que puede verse que se vuelve uno mismo con las máquinas.
Posteriormente Charlote es despedido por problemas que ocasionó dentro de la fábrica, para después serle visto participando en una protesta, por lo cual él sería encarcelado, donde sin tener intención alguna, termina por ser quien da el control a un motín, de tal modo que en consecuencia sale libre. En este punto no le queda más que buscar un modo de ganarse la vida en un mundo en crisis, una crisis que llegó a a afectar a países más desarrollados en Europa, es así que se le ve bailando y cantando en un idioma desconocido que resulta ser una mezcla de palabras en español y en italiano, ganándose al público y ganando la identidad que alguna vez perdió
Al final de la película, se le ve emprendiendo un nuevo viaje junto a una joven que conoció, mientras caminan en una carretera a la cual no se le distingue un inicio, y que tiene un paisaje con montañas, lo que representa el duro viaje que tendrán, lleno de adversidades, aunque lo hace con una sonrisa; además de incorporar el intertítulo de amanecer, porque se encontraron con ellos mismos y aprendieron a sonreír, de modo que pierden el temor por todas las adversidades que se aproximan.
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