Y de pronto, ¡Todos somos intelectuales! El intelectual Gramsciano a través del filme Stachka de Sergei Eisenstein

Y de pronto, ¡Todos somos intelectuales! El intelectual Gramsciano a través del filme Stachka de Sergei Eisenstein


Por Aldair Alberto López Pérez


Al adentrarse en el estudio de las relaciones de poder es inevitable caer en el acecho del fantasma del comunismo. Antonio Gramsci, polímata italiano de filiación marxista, se encargó de contribuir a la tesis de Marx y Engels que clamaba lo siguiente, ¿Qué demuestra la historia del pensamiento sino que la producción intelectual se transforma con la producción material? (Marx & Engels, 2000). Gramsci, imbuido por ambos fantasmas antagónicos -el comunismo y el trabajo industrial- se propuso demostrar la existencia de un sujeto capaz de transformar su realidad, el intelectual orgánico. Dicho lo anterior, el objetivo de las siguientes líneas es exhibir tal concepción del hombre en un producto cultural, este es Stachka de Sergei Eisenstein.

    El argumento central del texto La formación de los intelectuales gira alrededor de la inventiva Gramsciana de supuestos niveles de intelectualidad, para él todo trabajo físico -acentuando la producción obrera- implica un mínimo de calidad técnica lo que se traduce en una actividad intelectual creadora, por consiguiente, podría decirse que todos los hombres son intelectuales, pero que no todos tienen en la sociedad la función de intelectuales (Gramsci, 1967). Salta a la vista la interrogante, ¿Cómo alcanzar la plena práctica intelectual en la sociedad? Es aquí dónde el mismo espíritu marxista ayuda a resolver la incógnita, pues el italiano retoma la interrogante de Marx y Engels -expuesta en el primer párrafo- para reinventarla y concluir que es gracias al ejercicio social del ligado al mundo de la producción lo que transforma el plano intelectual de las ideas.

    Entendido lo ya expuesto, podemos dar paso al análisis de Stachka. La trama de la cinta soviética enmarca el ejercicio social del intelectual orgánico, identificado con cada uno de los obreros, en la escena que se muestra a continuación queda claro el postulado de Antonio Gramsci; Cuando la dialéctica de la lucha de clases se produzca en lo íntimo y en cada consciencia, el hombre nuevo deberá, en todo momento, combatir las "ideas de la burguesía" en acecho (Gramsci, 1967).


      En la escena mostrada, todos los obreros al unísono de una película muda llaman a la "huelga", medio para emprender su lucha contra la burguesía y en dónde se expone su grado máximo de intelectualidad. Alcanzado o no su objetivo, el final de la película invita al público proletario a la unión y a no olvidar las tragedias que han sufrido.

    En resumidas cuentas, la creación de ambos productos culturales son el claro ejemplo de la acción social de un intelectual, ¡Todos somos intelectuales! dependerá de la individualidad colectiva de cada sujeto el ubicarse o ser ubicado en la escala de intelectualidad planteada por Gramsci.

Para saber más:
  • Eisenstein, Sergei, Stachka, Rusia, Goskino Factory, 1925, 82 minutos.   
  • Gramsci, Antonio, La formación de los intelectuales, México, Grijalbo, 1967.
  • Marx, Karl y Engels, Friedrich, Manifiesto comunista, Toronto, Elaleph, 2000.

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